
| | Es imposible exagerar el problema medioambiental al que se enfrenta la humanidad en el siglo XXI. En 1994, John Foster observaba: "Solo nos quedan cuatro décadas para poder controlar los principales problemas medioambientales si queremos evitar un deterioro ecológico irreversible". Hoy, dieciséis años después, la impresión que dejan los análisis de este libro es que esa anticipación fue demasiado optimista. Las pruebas de que ahora disponemos sugieren enérgicamente que, de mantenerse el régimen habitual de prácticas comerciales, dentro de una década tan solo podríamos hallarnos ante un "punto crítico" irreversible en relación con el cambio climático. Otras crisis, como la extinción de las especies (el porcentaje de especies de aves, mamíferos y peces "vulnerables" o en peligro de inmediata extinción"); el rápido agotamiento de la riqueza marina; la desertización: la desforestación; la contaminación del aire; la contaminación/escasez del agua; la inminente llegada del pico de producción mundial de petróleo (generadora de nuevas tensiones geopolíticas), y una crisis alimentaria mundial de carácter crónico, apuntan todas ellas a que el planeta tal y como hoy lo conocemos y sus ecosistemas están tensándose hasta el punto de rotura. A la Tierra y a la civilización humana les ha llegado la hora de la verdad.
Aunque es poco probable que los efectos de la degradación económica, por enormes que sean en nuestra época, resulten ser "apocalípticos" para la civilización humana en tan solo una generación, aun manteniéndose las prácticas comerciales habituales del capitalismo, el periodo que nos queda para poder impedir la futura catástrofe medioambiental es mucho más corto. Este libro explica los motivos del diagnóstico y sugiere también las soluciones todavía disponibles.
El libro contiene asimismo dos breves artículos del Paul Baran y Paul Sweezy para conmemorar el centenario del nacimiento de estos economistas políticos, entre los más valiosos que ha dado la izquierda del siglo XX.
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